Ser CEO de tu vida no es tenerlo todo claro, ni vivir motivado, ni sentirte fuerte todo el tiempo y tampoco es repetir frases inspiradoras cuando por dentro estás agotado.
Ser CEO de tu vida es algo mucho menos espectacular… y mucho más valiente, significa hacerte cargo de tu vida incluso cuando no te gusta lo que está pasando.
No se lidera negando la realidad
En una empresa, un CEO no puede permitirse mirar hacia otro lado cuando hay pérdidas, conflictos o errores.
Negar la realidad no la mejora sino que solo la alarga. En la vida ocurre exactamente lo mismo.
Hay momentos de cansancio, frustración, miedo, tristeza o bloqueo. Momentos en los que las cosas no salen como esperabas y momentos en los que no sabes cuál es el siguiente paso.
Ser CEO de tu vida no es evitar esos momentos, es atreverte a mirarlos sin huir ni maquillarlos. Porque solo se puede liderar aquello que se reconoce.
En tu vida, liderar empieza por reconocer tu estado interno: el cansancio, la frustración, la duda, el miedo. No para quedarte ahí, sino para entender desde dónde estás decidiendo.
Permitirte sentir no es victimismo
Existe una confusión muy común y es la siguiente: creer que sentir lo que duele es “regodearse”, “quejarse” o “victimizarse”. Y no, permitirte transitar lo difícil es una forma de responsabilidad, no de debilidad. El victimismo aparece cuando el dolor se convierte en identidad y excusa, es decir, cuando todo se explica desde “no puedo”, “no depende de mí” o “siempre me pasa lo mismo”.
Un CEO emocionalmente sano hace algo distinto:
- Escucha lo que duele
- Valida lo que siente
- Pero no delega su vida al dolor
Sentir no te quita poder, eso solo lo hace quedarte atrapado en el relato.
Un CEO emocionalmente sano escucha esa información, pero no deja que todo se decida desde ella sino que le sirve de ancla para conocer, reconocer y hacer.
Liderarte no es castigarte
Otro error habitual es confundir responsabilidad con dureza. Ser CEO de tu vida no significa exigirte sin descanso, ni reprocharte cada error, ni tratarte como si fueras un proyecto fallido que hay que corregir.
Un buen CEO no lidera desde el castigo constante, sino que lidera desde la claridad, el criterio y la visión a largo plazo.
En tu vida eso se traduce en:
- Dejar de hablarte solo desde la culpa
- Aceptar que no todo se resuelve rápido
- Tomar decisiones pequeñas pero sostenidas
No se trata de hacerlo perfecto, se trata de no abandonarte cuando las cosas se complican.
Decidir también es una forma de autocuidado
Como venimos hablando, un CEO decide y decidir no siempre es cómodo. En una empresa, no todos los proyectos continúan, ni todas las personas pueden quedarse siempre. No por falta de compromiso, sino porque seguir por inercia también tiene un coste y en la vida ocurre lo mismo.
Ser CEO de tu vida implica aceptar que:
- Hay etapas que se cierran
- Hay proyectos que ya no tienen sentido
- Hay vínculos o dinámicas que te desgastan más de lo que te aportan
“Despedir” en la vida no es abandonar, supone dejar de sostener lo que te rompe, pero también elegir con quién construir.
En tu vida, seleccionar significa:
- Elegir dónde pones tu energía
- Elegir qué merece tu tiempo
- Elegir a quién dices que sí… y a qué dices que no
Cuando no seleccionas, te dispersas y cuando te dispersas, te agotas y cuando te agotas, empiezas a vivir en automático. Por tanto, es importante volver a elegirte conscientemente.
Responsabilidad emocional no es cargar con todo
Muchas personas confunden responsabilidad emocional con hacerse cargo de todo el mundo. De las emociones de los demás, de sus expectativas, de sus ritmos, de sus opiniones… Pero eso no es responsabilidad, eso implica sobrecarga.
Ser CEO de tu vida implica entender algo clave:
👉 Puedes acompañar sin salvar
👉 Puedes cuidar sin anularte
👉 Puedes ser empático sin traicionarte
Aplicar responsabilidad emocional hacia ti es dejar de postergarte para sostenerlo todo.
Foco: ¿qué sí está en tus manos ahora?
Cuando todo pesa, es fácil quedarse paralizado mirando el conjunto. Por este motivo, pregúntate:
- ¿Qué depende de mí ahora mismo?
- ¿Qué no puedo cambiar y necesito aceptar?
- ¿Cuál es la siguiente decisión posible, aunque sea pequeña?
Liderar tu vida es reducir el ruido y recuperar el foco. Esto no significa controlar todo, sino orientarte. A veces el foco no es “hacer más”, sino descansar mejor, poner un límite, pedir ayuda o soltar una expectativa.
En resumen
Ser CEO de tu vida es:
- Permitirte sentir sin quedarte atrapado ahí
- Asumir responsabilidad sin castigarte
- Dejar de esperar a “estar bien” para tomar decisiones
- Elegirte incluso en los momentos difíciles
No es una actitud heroica, sino una práctica diaria, imperfecta y profundamente humana y quizá la pregunta no sea “¿estoy siendo suficientemente fuerte?” o «¿estoy cumpliendo con todo?»…
Sino: ¿me estoy incluyendo a mí en mis propias decisiones?
Y ahí empieza todo.





