El síndrome del impostor y por qué me siento un fraude en mi trabajo

Laura García Grande
31/01/2026
Síndrome del impostor

¿Te ha pasado que logras algo importante y, en lugar de satisfacción, aparece un pensamiento incómodo?
“He tenido suerte”, “en cualquier momento se darán cuenta de que no soy tan bueno/a”, “no merezco estar aquí”.

Por fuera, todo parece ir bien pero… por dentro, hay una sensación constante de fraude. Estás experimentando algo que la psicología conoce desde hace décadas como síndrome del impostor.

No es inseguridad simple (ni falta de talento)

El síndrome del impostor no tiene que ver con incompetencia real. De hecho, ocurre con más frecuencia en personas capaces, comprometidas y con alto rendimiento.

Fue descrito por primera vez en 1978 por las psicólogas Pauline Clance y Suzanne Imes, quienes observaron que muchas personas con logros objetivos persistían en la creencia de que no los merecían. Atribuían su éxito a factores externos (suerte, contexto, ayuda excesiva) y vivían con el miedo constante de ser “descubiertas”.

La evidencia posterior, como revisiones recientes en psiquiatría y psicología organizacional, confirma algo clave y es que es un patrón cognitivo-emocional muy ligado al contexto, la cultura del rendimiento y la autoexigencia.

Cómo se vive en el día a día (especialmente en el trabajo)

El síndrome del impostor no siempre se siente como ansiedad evidente. A veces se camufla en hábitos que incluso son premiados laboralmente:

  • Prepararte en exceso “por si acaso”.
  • Dificultad para disfrutar los logros (pasas rápido al siguiente objetivo).
  • Miedo a pedir ayuda o a decir “no sé”.
  • Compararte constantemente con otros, siempre hacia arriba.
  • Pensar que los demás saben más, aunque no haya evidencia.

Desde fuera, pareces responsable, brillante, implicado/a, sin embargo, desde dentro, estás agotado/a y en alerta constante.

¿Por qué aparece?

La investigación señala varios factores que aumentan la probabilidad de vivirlo:

1. Entornos altamente exigentes y competitivos
Cuando el valor personal se mide casi exclusivamente por resultados, errores o métricas, la sensación de “no ser suficiente” se vuelve crónica.

2. Perfeccionismo y autoexigencia
No el perfeccionismo sano, sino el que convierte cualquier fallo en prueba de incompetencia.

3. Mensajes culturales internalizados
Especialmente en personas que han tenido que “demostrar más” (por edad, género, rol, contexto social), el miedo a no encajar se amplifica.

4. Falta de referentes realistas
Solo vemos el resultado final de los demás, no sus dudas, errores ni procesos. La comparación se vuelve injusta… y dolorosa.

El giro incómodo (pero liberador)

Aquí viene algo que suele incomodar:
El síndrome del impostor no se resuelve demostrando más, ni con más títulos, ni echando más horas, ni obteniendo más logros… Porque el problema no está en lo que haces, sino en cómo interpretas lo que haces.

Incluso Harvard Business Review señala algo interesante, cierto grado de duda puede mantenernos humildes, atentos y en aprendizaje. El problema aparece cuando esa duda deja de ser motor y se convierte en amenaza constante a la identidad.

Cuando el éxito te desconecta de ti

Muchas personas dicen algo parecido a esto:

“Objetivamente me va bien, pero no me siento tranquilo/a. Vivo con la sensación de que en cualquier momento todo se cae.”

Ahí es donde el síndrome del impostor deja de ser solo una incomodidad y empieza a afectar al bienestar: estrés crónico, ansiedad anticipatoria, dificultad para parar, pérdida de sentido.

Y nuevamente, recordamos, no porque falte capacidad, sino porque la autoexigencia no deja espacio para habitar lo que ya eres.


No se trata de repetirte frases positivas frente al espejo, ni tampoco de “creértelo más”. Se trata de empezar a mirar tu experiencia con más contexto y menos juicio para entender que este malestar no habla de un fallo individual, sino de cómo estamos funcionando en culturas que confunden valor personal con rendimiento constante.

Si te reconoces en estas líneas, no es una etiqueta lo que necesitas, sino espacio para comprenderte, revisar creencias y recuperar una relación más humana contigo y con tu trabajo. Y eso, aunque no siempre lo parezca, también es una forma de éxito.

Fuentes:

Gómez-Molinero, R., & Martínez-Molina, A. (2021).
El síndrome del impostor y sus factores asociados: una revisión narrativa. Revista Colombiana de Psiquiatría, 50(4), 276–284.

Universitat Oberta de Catalunya (UOC). (2019).
El síndrome del impostor: qué es y cómo afecta al bienestar psicológico.

Vergauwe, J., Wille, B., Feys, M., De Fruyt, F., & Anseel, F. (2015).
Fear of being exposed: The trait-relatedness of the impostor phenomenon and its relevance in the work context. Journal of Business and Psychology, 30(3), 565–581.

Harvard Business Review. (2022).
El síndrome del impostor también tiene ventajas (y cómo aprovecharlas).

  • Laura García Grande, psicóloga especializada en salud mental laboral — bluebrain

    Psicóloga y cofundadora de bluebrain, especializada en salud mental en entornos profesionales de alta exigencia.

    Con experiencia en entornos corporativos y formación en: Psicología, Recursos Humanos y Neuromanagement.
    Su propósito: que cada persona recupere equilibrio, confianza y motivación en su vida personal y profesional.

    Descubre más sobre Laura en su perfil de LinkedIn

    Ver todas las entradas

Plataforma de salud mental y bienestar

En Bluebrain te ayudamos a recuperar el equilibrio, a mejorar tu salud mental, y a vivir con mayor bienestar, incluso bajo la presión y exigencias de nuestro entorno.